Sobre el sueño.

La noche del 13 de noviembre soñé que caminaba por unas calles oscuras de un lugar indefinido. Estaba con Dardané, llegamos a un portón de hierro gris, viejo, un poco oxidado. Al otro lado de la puerta había tres caballos saínos que bloqueaban la entrada, eran grandes y oscuros, yo le dije a ella que teníamos que espantarlos si queríamos entrar, lo intenté pero no se inmutaron, la segunda vez grité más fuerte (pensé que iba a despertar a la gente, pero no se a quienes), esta vez se alejaron y fue allí cuando entramos. Una vez dentro sabía que estaba en la casa de Las Brisas (nuestra casa de Armero), los colores eran los mismos, había paredes blancas que se amarilleaban por la calidez de las luces de baja intensidad, sin embargo la planta física de la casa no era la misma que recuerdo, pero era la casa, no era lineal, con un gran pasillo, era más bien laberíntica. Empecé a caminar solo por las habitaciones, me resultaban familiares, bellas y sabía que estaba dentro de la casa de la brisa ya que en algún momento pasé de nuevo junto a Dardané y le comenté que el barro no había dejado mucha mella en la casa y le enseñaba las esquinas en donde el barro más que secarse se había petrificado. Al final entré en una habitación en donde alguien dormía en una cama individual pero la luz no había sido apagada, era la primera persona que veía en la casa. En un momento creí haberla despertado, fue en ese momento que me di cuenta que quien dormía era Manuela Mariramba (la hija de mi hermana Liliana, que nació muchos años después un 13 de noviembre, mi hermana siempre ha pensado que la vida le quitó una hermana y le regaló una hija), que seguía con su cuerpo de adolescente pero su cara dejaba ver a una mujer madura, con las arrugas que seguramente heredará de su abuela y de su mamá. Nos saludamos, la abracé y le dije que la quería.

Entonces desperté.

¿Por qué este sueño ahora?

Llevo 2 años escarbando en mi memoria y en la de los demás sobre Carolina.
Una de las cosas que he aprendido es que mi hermana equivale a la casa de Las Brisas en mi memoria, no son igual de importantes, pero ocupan la misma parcela, están tan irremediablemente relacionadas que no las puedo disociar. (Por eso son tan importantes las imágenes en súper 8 que me regaló Janni).

No recuerdo la casa, sólo puedo imaginármela por los retratos hablados de mi hermano, Ian y Janni, y también por las innumerables fotos que he ido recopilando, pero siempre ha sido forzado, tengo que forzarme para imaginármela, ahora soñarla, sentirme ahí (y justo en la noche del trece de noviembre cuando se cumplen 25 años de la avalancha) es otra cosa, siento que mi cabeza hizo un “click”, crucé un umbral, estoy del lado que venía buscando hace tiempo, ahora puedo acabar la película.

Hace poco Nuria me hizo una pregunta: ¿qué has aprendido acerca de tu hermana?, ¿es ahora más “real” que antes? Después de pensarlo un rato me di cuenta que si, el universo de mi conocimiento sobre Carolina ha crecido considerablemente desde que empecé a hacer esta película, ahora por fin es una figura humana, compleja y contradictoria, dejó de ser ese heroína mágica de infancia que rondaba en mi cabeza; sin embargo todavía no puedo soñar con ella.

¿Tengo que llegar a soñar con Carolina, o es suficiente haber soñado con la casa que ocupa la misma parcela en mi memoria?

El tiempo lo dirá.

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2 Respuestas a Sobre el sueño.

  1. Marisa dijo:

    En estos relatos que siento como la sangre que brota lenta de una herida, sanando a su paso, se me ocurre que lo más bello es reconocer que lo real es lo que cada uno de nosotros construye con su memoria; como es real la casa que visitaron en sueños, donde Manuela es la vida que junta fuera del tiempo a Carolina con vos, con Liliana, como fue real que los fragmentos de lozas del corredor de la casa confirmaran a tu padre que el dolor se quedaría ahí, sin remedio.
    Abrazos y muchos más sueños.

  2. Kelly Faremm dijo:

    Me topé con una canción de Joan Baez, llamada Three Horses, de 1971. Me hizo pensar en tu sueño, en nuestra conversación y en la incógnita de aquellos tres caballos. El misterio sigue intacto.
    Qué podrán representar en el inconsciente esos tres caballos…?
    La canción parece una propuesta… es muy folk, y bueno: es Joan Baez.
    Pero dice: “When the sun is high comes a mare so red,
    trampling the graves of the living and dead.
    Her mantle is heavy with mirrors and glass,
    all is reflected when the red mare does pass.
    She is the horse of the here and now.”
    ….the graves of the living and the dead…..
    Tus caballos eran todos zaínos… ¿serán, tal vez, los caballos del hoy y aquí?

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